LA CLAVE PARA AHORRA EN CALEFACCIÓN: EL AISLAMIENTO
Independientemente de las características de cada habitación (la luz solar que reciba, lo resguardada que esté, si es un espacio abierto, etc.), el aislamiento es un factor crucial para que la calefacción funcione de forma óptima.
Esta se refiere tanto a las ventanas como a los techos, suelo o puertas. Los cristales de las ventanas con mayor grosor y cámaras de aire, asilan mejor del clima externo (tanto calor como frío). El material de las paredes también influye, ya que por ejemplo, la piedra, es mucho más fría y dificulta el aumento de la temperatura en la estancia. En cuanto a los suelos, la madera es mucho más cálida mientras que los suelos cerámicos, mantienen más la humedad y el frío. En cuanto a las puertas, colocadas en el centro de una estancia, reducen las dimensiones de la misma y consiguen una temperatura más alta y en menos tiempo con los mismos aparatos.
Además de disponer de los materiales más adecuados para una estancia en invierno, con medidas más drásticas en casos de zonas muy frías, Remica nos da algunos consejos que ayudan a mantener la temperatura. Por ejemplo:
- No abrir las ventanas mucho tiempo. Para renovar el aire y ventilar, basta con 15 minutos de apertura y puede hacerse a mediodía, cuando la temperatura sea más buena. Además, es conveniente asegurarse de que las ventanas están correctamente cerradas para que no haya pérdidas.
- Evitar colocar muebles, cortinas y otros objetos cerca de las fuentes de calor, ya que afectan al rendimiento de los aparatos.
- Utilizar un termostato en una de las habitaciones de más uso o en la más fría. De esta manera se puede controlar la temperatura. Lo más recomendable es conseguir una temperatura confortable sin que sea demasiado cálida, ya que por cada grado que se aumenta la temperatura, el consumo se incrementa en torno al 5%.
- Revisar las calderas.
- Cerrar los radiadores de las estancias que no se utilizan para ahorrar consumo.